lunes, 23 de octubre de 2017

FINO HILO DE ORO PURO



... de la Red

El maestro dijo a su discípulo:
 
            El tapiz del Mundo está hecho con un fino hilo de oro puro, tan delgado que no alcanzamos a verlo con nuestros limitados ojos. Sin embargo, es tan potente su reflejo, que aún nos llegan débiles rayos desde su profundidad hasta donde nos hallamos.
            Somos peces, casi atmosféricos, que nadamos pegados a la capa más fina y ligera de tan inmenso Mar y apenas recibimos signos y señales de todo cuanto su profundidad abarca. Parece que estuviésemos muy lejos, pero tal vez sea al contrario, que sólo una delgadísima capa de espacio y tiempo nos separa de esta inmensidad.
            Vivimos a ras de su superficie porque necesitamos salir del agua para tomar de vez en cuando bocanadas de oxigeno; de lo contrario moriríamos. Pende nuestra vida de este delicado equilibrio, que en cualquier caso puede romperse. Somos seres muy frágiles, con una fina textura de escamas (nuestras emociones) quebradizas y lábiles cual ligeras hojas al viento. Así somos.
            --  Maestro: ¿Por qué somos como peces?
            -- Porque flotamos, casi sin darnos cuenta, en un gran Mar. ¿Acaso cualquier pez cuando nada sin apenas notar la materia del agua puede darse cuenta de que está inmerso en el Mar? Nuestra consciencia dentro del Mundo es lo más parecido a un pez flotando en el seno del agua. Podemos sentirla, aunque no logremos percibir mucho más allá. Siempre está presente en nosotros; nunca fuera. Nos movemos igual que un pez en el agua y no debiéramos anhelar nada más. Vivir en ella es todo cuanto nos ha sido dado.
            -- No, Maestro. Digo: sí, Maestro.